¿Cómo influye la comida en el estado de ánimo?

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Comer es uno de los placeres de la vida. Much@s estaréis de acuerdo. Elegimos alimentos que nos gustan y evitamos los que nos disgustan. Sin embargo, el hecho de que una comida nos resulte atractiva no sólo está relacionado con su sabor u olor, sino también con el entorno. Lo que nos hace sentir bien es consumir el tipo de alimento apropiado, en el momento apropiado y con la compañia apropiada, sin preocupaciones y sin miedos.

Los expertos en nutrición señalan que una dieta rica en azúcares y grasas, con consumo habitual de alimentos procesados (precocinados, platos preparados, masas elaboradas, bollería, galletas, etc.), está más asociada a desequilibrios emocionales, e incluso cuadros de depresión, que otros estilos de alimentación con un mayor consumo de frutas, verduras, pescado y alimentos frescos en general. No es casualidad, ya que estos últimos alimentos son portadores de nutrientes, fundamentales en las funciones cerebrales, como componentes estructurales de las células nerviosas y como transmisores de señales químicas entre las neuronas. De hecho, los niveles de ácidos grasos omega 3 alcanzan siempre valores mínimos en los pacientes deprimidos.

Por esta razón, todas las personas -en especial, quienes tienen tendencia a un estado ánimo bajo, apatía, irritabilidad o depresión- deben tener en cuenta que la dieta jamás debe suponer un desequilibrio nutricional. No puede haber carencias específicas de nutrientes (en especial vitaminas y minerales), ni ayunos prolongados.

Alimentos que mejoran nuestro estado de ánimo:

  1. Leche
  2. Chocolate
  3. Pasta
  4. Arroz
  5. Salmón
  6. Atún
  7. Nueces
  8. Café
  9. Pollo
  10. Huevos
  11. Pavo
  12. Queso

Alimentos que te hacen sentir mal:

  1. Alcohol
  2. Frituras
  3. Comidas grasientas
  4. Cafeína
  5. Pizza
  6. Hamburguesas
  7. Azúcar
  8. Pasteles

Según estemos contentos, tristes, aburridos o eufóricos, nos apetecen más unos alimentos que otros. Si estamos tristes tendemos a comer helados o galletas. Si estamos aburridos, nos apetecen patatas fritas, y así con los diferentes estados de ánimo. Nuestros cambios de humor se lo debemos a la serotonina, una hormona que también está relacionada con nuestro ciclo de sueño. La concentración de serotonina en el cerebro es la que determina si estamos más tristes o más contentos, más o menos relajados, y determina nuestro estado anímico y el afecto. El caso es que la serotonina se concentra en el cerebro a partir del triptófano, un aminoácido esencial que se obtiene a través de la alimentación.

Cuando bajan los niveles de serotonina nos sentimos angustiados, tristes, dormimos mal…Y esos estados nos incitan a comer dulces, porque nuestro cerebro está buscando el triptófano necesario para regular la serotonina. Así, por ejemplo, cuando estamos angustiados recurrimos al chocolate, y cuando estamos nerviosos a la leche. Las proteínas del pescado y de la carne ayudan a concentrarse mejor en un examen, y los carbohidratos mejoran considerablemente el estado de ánimo. Eso sí, si el objetivo es encontrarnos mejor, se aconseja reducir el azúcar y consumir otras fuentes de carbohidratos como los cereales o la fruta fresca.

En cualquier caso, mantener un estado de ánimo estable, sin demasiados altibajos que nos lleven a atracones de alimentos varios, lo mejor es incluir todos los nutrientes en nuestra alimentación diaria. Una dieta sana y variada hará que los niveles de serotonina esté en orden y eso es lo que conseguirá que nos sintamos bien.

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